La edad de los estúpidos. Estúpido viene del latín stupidus y este del verbo stupere “quedar paralizado, aturdido” un atontamiento que deja lugar al matiz de la “admiración y el elogio” que damos aquello que se muestra como estupendo y nos deja estupefactos.

De la piedra a los metales, una a una fuimos pasando, hasta llegar a la edad contemporánea, un momento de plenitud tecnológica que nos permite soñar con cualquiera de los recursos de este planeta. Un sueño que recientemente se cubre de negro y se vuelve una pesadilla. Estamos en el año 2010. Un año en el que la mayoría nos levantamos ante un período hostil de crisis económica y catástrofe ecológica, y no es de extrañar que vengan juntas, pues la economía y la ecología comparten un hogar, un oikos.Este planeta. Mientras que una administra nuestra casa la otra la estudia. Y cuando ya no se entienden y se pelean de tal manera como lo hacen hoy; solo existe lugar para dos almas amenazantes que sólo respiran incertidumbre.

Las últimas voces de un moribundo capitalismo financiero que se cae, sino a tocado fondo ya, sigue clamando dinero. Mientras que el dinero, ese espejo que nos refleja todo aquello que queremos ver, se esta agrietando y esta más frágil que nunca; quien se atreverá a arreglarlo ahora, pues los que lo hacen y se siguen mirando en el; se ven rotos y fragmentados. Es lo que tiene un espejo, sólo vemos al que esta mirando, nos enseña solo lo de afuera y lo peor de todo, es que sólo nos vemos a nosotros mismos. El dinero nos ha echo perder el sentido común.

El 20 de marzo será primavera, y mientras que para los estúpidos sólo será una tendencia o una moda, un momento más para perder la mirada ante el espejo del dinero, para muchos es el momento de sembrar, cuidar y aprender. El momento en el que la fertilidad de la tierra nos cede una vez más su infinita compasión, una mar de posibilidades. A pesar de ello, incluso en los lugares más bellos el sentido común se ve destruido por el especulo del dinero. Para que vamos a plantar patatas, si las podemos comprar tan baratas. Es mucho trabajo para un pueblo en paro, mejor creamos que el precio de hoy será el de mañana.Oh dinero, todo poderoso.

Que es esto? Desorden, decepción y desconcierto. Hay un país que nos destruye, un mundo que nos expulsa, un asesino difuso que nos mata día a día sin que nos demos cuenta. Si hay algo que nos ha enseñado la globalización, es que el dinero y el petroleo están teñidos de sangre. Es demasiada la violencia de nuestra sociedad. El espejo de la globalización nos muestra hasta donde pueden llegar nuestros errores y sólo seremos libres de esta parodia sinos liberamos de ella. Plantar un huerto, construir tu propia casa, transformar tu energía, compartir con tus amigos, criar a tus hijos y crear belleza; son actos subversivos en un mundo de hegemonía global.

Seamos pues estúpidos y dejemos nos llevar por lo estupendo, lo real y capaz. Veámonos reflejados por última vez en este espejo roto y desastroso.Seamos autosuficientes, siempre consecuentes, innovadores sin dejar de ser radicales. Preguntémonos entre todos, ¿cómo lo harías tu? , sabiendo también como la harías tu mismo, no nos dejemos llevar por lo que nos dicen. Debemos ser subversivos para que se muera esta visión del mundo que nos está envenenando y paralizando; ya es hora de que nazca un nuevo mundo, en el que cada uno es capaz de existir sin tener que hacer daño a nadie; Ni al planeta!

Sebastian Burch